MIL LECHES

2024

Lienzo de fieltro hecho con la lana de todas las razas de ovino del Estado Español.

Dimensiones variables

España

La obra Mil leches de Asunción Molinos Gordo es una pieza versátil que puede adoptar múltiples formatos gracias a la naturaleza del tejido, permitiendo su materialización de diversas maneras. Hasta la fecha, ha sido expuesta como una instalación de gran escala que configura un espacio dinámico, a través de vídeos o enmarcada como obra textil.

Mil leches tiene su origen en la investigación que desarrolló Asunción Molinos Gordo dentro de la residencia Buen Vivir de Mutur Beltz en el Valle de Carranza, Pais Vasco. Durante su estancia allí investigó el concepto de raza aplicado a lo ovino. Al igual que las humanas, las razas ovinas no existen científicamente. Han sido creadas como un dispositivo de explotación económica de todo lo vivo, dentro de lo que algunos autores denominan capitalismo racial. La pureza de sangre es una anomalía, en el caso de las ovejas y otros mamíferos, la escasa mezcla entre variedades con características físicas diferentes genera una pobreza genética cuyo resultado son animales más débiles y vulnerables. La pureza de sangre es inversamente proporcional a la capacidad de sobrevivencia del animal. El mestizaje implica una riqueza genética que genera animales más resilientes y con una mayor capacidad de adaptación a las cambiantes condiciones del medio que habitan.

El título de la pieza (Mil leches) hace referencia al insulto extendido en el territorio español para aludir a quienes tienen orígenes diversos y, por tanto, impuros. La elección de la lana de oveja como material propicia una reflexión sobre la convivencia humana en un presente en el que la defensa de las identidades puras vuelve a estar en el centro de los discursos políticos más radicales. La oveja posee una fuerte carga simbólica. Es un animal sagrado para las tres religiones monoteístas y ha tenido un destino sacrificial en diferentes pueblos y culturas.

La historia de su explotación es tan larga como la de la codicia humana. Fue una herramienta colonial fundamental en la expansión del Imperio español y del británico. Durante el siglo XVII, la lana fina nacional fue el único producto de España que cotizaba en la Bolsa de Amsterdam, primera bolsa de valores moderna. Curiosamente esta lana, conocida como el “oro blanco español”, era exclusivamente de oveja merina, hija del cruzamiento de ovejas de origen norteafricano traídas por los benimerines, con las ovejas autóctonas peninsulares. La palabra merina, deriva de los (Banu Marin, tribu nómada del este del Magreb).

La lana ha sido utilizada como fertilizante de nuestros campos, como firme para construir en nuestros caminos, como aislante para nuestras casas, como abrigo para nuestros hijos. ¿Qué ha pasado para que en la actualidad haya sido categorizada por Europa como residuo agrícola de peligrosidad 3? ¿Por qué es tan solo el 1% de las fibras con las que nos vestimos? ¿por qué es hoy un despojo que acaba siendo incinerada en vertederos y arrabales?

Dadas estas circunstancias, el tejido "Mil leches" ha sido de muy difícil producción. La primera dificultad fue llevar a cabo la compra y el transporte de los vellones para conseguir tener lana de todas las razas que aparecen en el Catálogo de Raza del Ministerio de Agricultura del Gobierno español que son un total de 52 razas, 42 autóctonas y 7 de otras geografías.

Finalmente en la temporada de esquila de la primavera-verano del 2022 se consiguió adquirir una tonelada de lana en total, juntando los vellones de todas ellas. La segunda segunda dificultad fue que los pastores aceptaran el pago por los vellones, la lana en España ya no se paga, y ellos acostumbran a regalarla o quemarla, ya que respecto a la lana merina, las demás razas no tienen salida al mercado. Se pagó 2 euros por vellón, más del doble de su valor de mercado. La tercera dificultad fue encontrar un lavadero donde poder lavarla, ya que en toda España solo quedan 3 lavaderos abiertos de los cientos que había en toda la geografía nacional. Se lavó finalmente en el lavadero de Mantexman en Mota del Cuervo, Cuenca. El tercer reto fue encontrar una empresa familiar que produjese el textil hasta que apareció Albert i Sempere, de Banyeres de Mariola, Alicante, una familia con tradición en el reciclaje textil.

Esta obra entiende la lana como fuente de conocimiento. No solo de las cabañas de pastores que mantienen este patrimonio vivo sino también de las pequeñas industrias rurales, y familiares que mantienen los conocimientos ancestrales en pleno funcionamiento.


No es casual que la oveja haya venido a representar lo divino (Agnus Dei) y esté permitido y celebrado su consumo en el islam, cristianismo y judaísmo. No es casual que su pelo haya sido nuestra segunda piel, desde tiempos neolíticos. No es casual que las ovejas fueran las primeras en migrar, en tras-humar, (tras de la otra parte- humus tierra) ellas siempre eligen los mejores lugares para abrirse camino en las escarpadas cimas, las más sagaces ingenieras abriendo paso para cambiar de tierra, buscando la eterna primavera. Primero pasaron las ovejas, luego pasamos los demás.


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